LA IDEA

Existen muchos municipios en Aragón, y lo mismo ocurre en todas las comunidades autónomas, que se abastecen de agua de boca mediante sondeos o pozos a través de los cuales se extrae ésta del subsuelo. Estos pozos suelen estar lejos de los núcleos habitados, y en muchas ocasiones también están muy lejos de las líneas eléctricas, tanto de baja tensión como de de alta tensión. Este hecho ocasiona que las acometidas eléctricas para alimentar estas bombas tengan costes completamente prohibitivos, y por ello muchas de ellas están alimentadas por grupos electrógenos, los cuales generan la electricidad necesaria para hacer funcionar las bombas. Estos grupos electrógenos funcionan con gasoil. El coste de kilovatio/hora producido por este sistema tiene un coste muy superior al del kw/h suministrado por red eléctrica, y esto hace que el coste final de bombear el agua hasta el depósito municipal y/o la planta potabilizadora, para el ayuntamiento correspondiente, tenga también un coste muy elevado.

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Nuestra propuesta consiste en alimentar estas bombas con campos fotovoltaicos, lo cual va a reducir a un tercio, aproximadamente, el consumo de gasoil (lo que implica un ahorro de un 67%), y también va a reducir enormemente los costes en mantenimiento y averías. No obstante, el grupo debe permanecer en la instalación, pues pueden encadenarse varios días seguidos sin la suficiente irradiación para que el campo fotovoltaico pueda hacer funcionar la bomba y, en este supuesto, será el grupo electrógeno el que tenga que volver a proveer de agua al municipio. Los campos se diseñan para que en el caso más desfavorable, que es en invierno, en las 3 ó 4 horas diarias en las que hay suficiente insolación (en días soleados, evidentemente), estos puedan bombear el agua necesaria para un día. En caso de que el depósito tenga suficiente capacidad (lo que suele ser habitual), en los días soleados de primavera y verano se bombeará suficiente agua como para que exista un excedente que consumir en los días no soleados.

Todo lo dicho es igualmente válido para las instalaciones alimentadas con energía de red eléctrica, aunque en estos casos los períodos de amortización se alargan.

TIPOLOGÍA
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TIPOS DE INSTALACIONES

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LA EXPERIENCIA

La primera instalación de estas características la realizamos en el municipio de Villar de los Navarros (Zaragoza). La financiación corrió a cargo del Instituto Aragonés del Agua, obteniendo unos excelentes resultados; tanto es así que proyectos que se estaban redactando para alimentar las bombas con energía proveniente de aerogeneradores, fueron modificados para reconvertirlos a este sistema.

Además de a los técnicos de este organismo, está siendo mostrada mostrada y explicada la instalación a un alto número de otros alcaldes, funcionarios y técnicos municipales, autonómicos y comarcales, y políticos responsables de las áreas relacionadas con la energía y el medio ambiente, tanto locales como autonómicos. En base a todos estos hechos hemos redactado y entregado múltiples memorias valoradas (también a empresas) que están buscando la financiación correspondiente, fundamentalmente de origen público.

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LA FINANCIACIÓN

Todos los responsables municipales de las localidades que tienen este problema (bombas alimentadas por grupos electrógenos) y que conocen las posibilidades de nuestra técnica, no pierden un minuto en intentar conseguir la financiación necesaria, pues han descubierto que cada día que pasa gastan más dinero del imprescindible. No obstante, las subvenciones específicas para este tipo de actuaciones, gestionadas fundamentalmente por el Instituto Aragonés del Agua, están completamente paralizadas por la falta de fondos que, al menos momentáneamente, sufre este organismo. De hecho un informe completo de nuestra instalación va a ser llevado a Bruselas para intentar recabar fondos con este destino, perfectamente defendible medioambientalmente hablando. Por ello, y dado que la mayor parte de estos ayuntamientos ya han saneado sus cuentas, es preciso recurrir a la financiación tradicional. No obstante, esto presenta varios problemas para los ayuntamientos:

1 – Si encargan y pagan esta instalación, aunque posteriormente lleguen subvenciones específicas, éstas suelen estar destinadas para instalaciones nuevas, por lo que es prácticamente seguro que queden fuera de ellas.

2 – Obtener préstamos puede distorsionar las cuentas municipales, llevándolos a endeudamientos no deseados o superiores a los establecidos por ley.

Para poder solventar estos problemas, y que estos municipios puedan encargar inmediatamente este tipo de instalaciones y gracias a ello puedan comenzar a ahorrar lo antes posible, y a su vez minimizar los riesgos inherentes a cualquier préstamo, nosotros planteamos lo siguiente:

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1 – Nuestra empresa financiaría la obra consistente en la instalación del campo fotovoltaico necesario, bien con fondos propios, bien a través de los cauces financieros habituales.

2 – El ayuntamiento nos pagaría (o a la entidad financiera) una cuota mensual cuyo importe, sumado al del gasto correspondiente al consumo del grupo electrógeno posterior a haber realizado la instalación, sería inferior al gasto mensual anterior, lo que implicaría un ahorro desde el primer día de puesta en servicio de la instalación, ahorro que disfrutará el municipio y que podrán rentabilizar políticamente los responsables municipales.

3 – La fórmula jurídica y mercantil sería la de “leasing”, o arrendamiento financiero. Esto aporta varias ventajas:

a) Los elementos de la instalación pertenecerían a nuestra empresa, o en su caso a la financiera correspondiente, hasta el momento en que la deuda esté completamente abonada.

b) El pago de la cuota mensual lo efectuaría el ayuntamiento con parte del dinero que ahorra en consumos, lo que no solo no empeora, sino que mejora, las cuentas municipales.

c) Esta modalidad no le impide al ayuntamiento solicitar las subvenciones a las que pudiera tener acceso. En caso de que le concediesen alguna, en el plazo estipulado se presentaría la factura de la instalación completa y, tras su pago, esta pasaría a pertenecer al ayuntamiento. De las cantidades abonadas mensualmente, se descontaría de la factura aquella parte que no correspondiese a los intereses del préstamo necesario para haber financiado la obra, deducida una pequeña cantidad para los gastos administrativos que esta modalidad acarrea.

Explicamos nuestra propuesta desde todos los puntos de vista implicados: nuestra empresa, ayuntamiento y financiera. Creemos que a todos interesa, todos salen ganando, y nadie corre riesgos inasumibles. Así mismo estamos abiertos a cualquier sugerencia que mejore, desde cualquier punto de vista, el diseño de la inversión planteada.